COURTNEY MATTISON: ARTISTA Y CIENTÍFICA DEFENSORA DEL OCÉANO
Courtney Mattison (1985) fue criada en la ciudad de San Francisco, actualmente vive y trabaja en la ciudad de los Ángeles, Estados Unidos. Es una artista reconocida internacionalmente y defensora de los océanos que trabaja para inspirar al público y legisladores a conservar nuestros mares. Después de estudiar biología marina, escultura de cerámica en la universidad de Skidmore, y una maestría en estudios ambientales de la Universidad de Brown. Mattison ha dedicado su carrera artística a crear obras escultóricas de cerámica intrincadamente detalladas inspiradas en la frágil belleza de los arrecifes de coral y las amenazas causadas por el hombre que enfrentan en un esfuerzo por promover la conciencia para la protección de nuestro planeta azul.
A través de las formas, colores, minuciosos detalles y texturas creadas en cerámica, Courtney nos lleva a viajar a las profundidades del mar sin tener que ponernos un traje de buzo. Uno de estos viajes es en las profundidades de la costa en Queensland en Australia. Aquí se alberga el arrecife más grande que existe, la Gran Barrera de Coral, que es considerada una maravilla del mundo y el único arrecife que se puede ver desde el espacio. En tan solo unos años y gracias al cambio climático, ha perdido gran parte de su extensión y colores, destruyéndose y tomando un color blanco.
Revolve, 2021
Surface tensión, 2020
Siendo buzo, Courtney fue testigo de esto y la llevó a tomar la decisión de dedicar su vida y su trabajo a intentar crear consciencia para detener su destrucción. Al elegir materiales frágiles como la cerámica, glaze y porcelana que deben de ser trabajados y manejados con cautela, la artista complementa el mensaje que quiere mandar: la fragilidad y cuidado con el que debemos de tratar a estos seres marinos es vital.
“Es realmente difícil visualizar el cambio climático a menos que puedas ver su impacto”, dice ella. “Los corales ofrecen una visualización realmente cruda del cambio climático porque se blanquean”.
Our Changing Seas IV, 2019
Malum Geminos, 2019
Sin embargo, cuando los corales están estresados, expulsan sus zooxantelas, exponiendo lo que queda: tejido de coral blanco y el esqueleto debajo. Muchas de las obras de Mattison reflejan esta ausencia de color que ella llama “fantasmal y ominosa”.
Los arrecifes de coral son sensibles al aumento de las temperaturas, y con un aumento en la cantidad de olas de calor globales, el cambio climático está alterando un delicado equilibrio. Los corales tienen una relación simbiótica con las zooxantelas, un alga fotosintética que vive dentro de los tejidos de los corales. Estas algas microscópicas proporcionan a sus anfitriones la mayor parte de la energía que los corales necesitan para sobrevivir y son responsables de los increíbles colores del arrecife.
Vista Semesta Terumbu Karang-Coral Universe, 2018
Detalle Semesta Terumbu Karang-Coral Universe, 2018
Detalle What Will Become, 2018
Detalle Aqueduct, 2016
Hope Spots, 2015
El trabajo con cerámica requiere una cantidad significativa de energía, como por ejemplo para encender los hornos. Esto también es tenido en cuenta por la artista, quien hace todos los esfuerzos necesarios para reciclar, reducir los residuos y el uso de energías.
Las obras de Mattison, se caracterizan por su gran tamaño, se han expuesto en lugares icónicos del arte y la ciencia, incluyendo la sede de la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional (NOAA) en Washington DC, la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), el Museo Tang, la Universidad del Centro Oceanográfico de Nova Southeastern y el Museo de Arte contemporáneo de Virginia entre otros.
Mismas que han viajado por el mundo y la artista busca incidir en políticas públicas, generando medidas concretas para la conservación de estos ecosistemas. Por lo que también trabaja en alianza a Mission Blue, una iniciativa de Sylvia Earle para inspirar la creación de una red de áreas marinas protegidas alrededor del mundo, las cuales son nuestra única fuente de esperanza frente a este panorama muchas veces desolador. “¿Será que los corales están condenados a desaparecer en el olvido, o vamos a permitir que se recuperen para recuperar su vitalidad?”, pregunta Courtney.
Oil Drum, 2015
“Amo a los arrecifes de coral por ser exóticos, diversos y con frecuencia venenosos. Tal vez sea porque soy pequeña y respeto a las pequeñas criaturas que construyen cosas grandes y bellas (…) Por desgracia, los arrecifes están tan amenazados por las emisiones de gases que produce el efecto invernadero, la contaminación y la sobrepesca que los científicos aseguran que el posible que los corales desaparezcan a finales de este siglo”, reflexiona Courtney Mattison.
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